Archivo para tortura

Breve “reseña”

Posted in /home/anouk/antropop with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 12 septiembre 2009 by anouk

Mi amiguita drky, la lagartija bocazas, ha publicado un artículo sobre la Asociación Reto a la Esperanza, una secta católica dedicada al negocio de la explotación laboral/reinserción social de drogadictos y gente “con problemas en general” -cualquiera que ande “perdido” es susceptible de caer en sus redes.

Resulta que esta secta es la que secuestró a una amiga hace algún tiempo (aunque ya consiguió escapar, pese a que ahora vive otro tipo de encierro… o simplemente a cambiado), y para contribuir a la difusión del texto, os dejo el enlace:

[Sectas] Asociación Reto a la Esperanza

Para quién busque alguna información sobre esta secta o quiera participar en el mini-debate de experiencias personales de los comentarios…

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Mensaje en una botella

Posted in /home/anouk/sciencefiction with tags , , , , , , on 8 enero 2009 by anouk

Lo he leído, oído, y lo he vuelto a leer.

Por lo visto no se puede hablar con ella, quizás le llegue esta botella…

Me lo han explicado y no lo entiendo, como puedes hacer eso? Hace tiempo me preguntaste sobre mi “experiencia”… y ahora decides esto. Si aún puedes considerarlo, piensa que no es la solución, solo servirá para apartarte de tu entorno… y tu entorno no quiere que lo hagas, no queremos que te vallas.

Pero seguramente ya sea algo consumado.

Sé que no lo estas pasando bien (no hay “peros” que valgan), pero en realidad las cosas no eran como las pintabas. Nadie piensa mal de ti (al menos en mi presencia ;), y sobre lo que me dijeron que dijiste que dije… si sirve de algo, no fue así, siquiera parecido, y no se como llegaste a pensarlo.

Tu mensaje navideño de arrepentimiento y disculpa estaba fuera de lugar. Pese a los últimos tiempos, has sido una de las personas más animadas -y marchosas- que he conocido. Esa “alegría por vivir” que exhibias en las fiestas no puede apagarse por la sombra de temores ficticios. Y si la culpa es de tu familia, que les den por culo! Desconozco sus intenciones, pero por el efecto que tienen sobre ti, no están haciendo nada bueno.

drky dice que es como si hubieras muerto, yo creo que es más bien como si estuvieras secuestrada (de echo, sin el “como”). Lo “feo” de la situación no quiere decir que hayas muerto y espero que no mueras ahí dentro y que vuelvas en unos meses siendo la misma persona de siempre.

Por cierto, hablando de drky, he “oído” algo de secuestro… me apunto al posible grupo de rescate.

Que te vaya bonito, cuidate y acuerdate de nosotrxs. Me hubiera gustado verte.

Una abraçada!

PD: La Xibeca me la bebí yo para que no se mojara la carta, espero sepas comprenderlo, además, últimamente solo tomabas Coca-cola

Una nueva abducción del sistema psiquiátrico-sectario gracias a la comedura-de-olla a gran escala que realizan estos “profesionales” (psicólogxs y psiquiatras), en esta ocasión en colaboración con la familia de la víctima.

Hijxs de puta.

Habitación 27

Posted in /home/anouk/sciencefiction with tags , , , , on 3 enero 2009 by anouk

La psicología y la psiquiatría son un engañabobos que sirve para gestionar la “diferencia”, que suele asustar mucho a la sociedad. Identificar, clasificar, documentar y buscar “soluciones” a la gente “anormal” (que consisten en neutralizar farmacológicamente al individuo o en medidas de coacción y chantaje emocional para amoldarlo a una posición socialmente aceptable).

Recuerdo pasillos, batas blancas, y ese olor tan característico… sobretodo recuerdo esa habitación en la que me pasé una eternidad, eternidad que quizás pueda parecer un tanto efímera desde fuera (24 horas), pero que desde el interior fue terrible.

En aquellos tiempos, me encontraba bastante deprimido, incluso más de lo habitual, y abandoné mi “vida” (por las mañanas no me podía levantar de la cama, pasaba completamente de los amigos, …).

En aquel sitio entré por la fuerza, ¿cómo si no? Cinco personas cogiéndome, arrastrándome a un sitio desconocido.

Me desnudaron, me ataron boca abajo en una cama (manos y pies a las esquinas, y un cinturón en el centro de la cama) y me pusieron unas inyecciones para “tranquilizarme”, todo esto mientras me ponían el “uniforme”: un pijama verde muy feo.

Y así me vi, humillado, “reducido” por un grupo de desconocidos, que una vez me tuvieron atado y atontado por los tranquilizantes, se volvieron unas personas asquerosamente simpáticas que me hablaban con voz tranquila y me intentaban convencer de que todo esto era “por mi bien“.

Atado a una cama, en una habitación de frío aspecto y sin mi ropa, la cual se llevaron, me sentía desprotegido. Me dejaron sólo y afortunadamente, no tarde en dormirme o desmayarme… las inyecciones al menos me sirvieron para algo.

Recuerdo que cuándo desperté lo primero que pensé fue en escaparme, y me puse a ello. Incluso conseguí romper el cinturón que me ataba a la base de la cama a base de bruscos movimientos hasta que saltó el jodido imán-llave. Pero yo no sabía que una cámara detrás de mi me estaba vigilando (estaba boca abajo), y cuando, a base de mucho esfuerzo, me libré de una de mis ataduras y me disponía a atacar las muñequeras y tobilleras, enseguida aparecieron tres batas blancas y me pusieron un nuevo cinturón. Pero ésta vez, para que no me soltara de la misma manera, me inmovilizaron completamente gracias a una sábana enrollada que me obligaba a mantener los brazos en alto. No perdía la esperanza, y en cuanto se fueron me propuse volver a intentarlo. Así que opte por empezar a romper la sabana poco a poco con mi colmillo “bueno”, y al cabo de un rato lo conseguí… y vuelta a empezar con el cinturón. Y volvieron de nuevo lxs batas blancas. Se repitió la situación anterior, pero ésta vez en lugar de una sábana enrollada usaron una especie de cuerda plana muy gruesa (parecida al cinturón), que por cierto me dejó marcas en las axilas durante un mes.

Se volvieron a ir, y yo volví a la carga. Pero me di cuenta de que ésta vez no sería tan fácil… no podía romper esa cuerda con los dientes, y si no lo hacía no tenía la movilidad suficiente para deshacerme de las otras ataduras. Además, en todo caso, volverían de nuevo, así que me di cuenta de que era imposible… y lloré.

No es que fuera la primera vez. Desde el momento inicial del forcejeo de la entrada hasta ahora había derramado más de una lágrima, pero era diferente. Había llorado de dolor y de rabia, pero esta vez lo hacía de impotencia, de frustración y de… en fín, no se describirlo con más precisión. Aquello era más serio de lo que creía en un principio y no me podía escapar.

Así estuve horas, llorando y gritando incoherentemente, pensando en algo que ya apenas recuerdo, aunque según escribí en tiempos más próximos a los hechos, creo que había algo de autocompasión e incomprensión de la situación a la que me había visto llevado, sin saber en verdad el porqué.

Así, hasta que me desmayé-dormí de nuevo (las drogas que me habían administrado sin mi consentimiento seguían con su efecto y no me dejaban más que una pseudo-conciencia de zombie).

Al despertar estaba más calmado, había asimilado la nueva situación (que remedio!), e interiormente me hallaba en un estado “vacío” o de stanby, simplemente me mantenía a la expectativa de lo próximo que ocurriera. Y por lo visto era el momento de las conversaciones, así lo habían decidido ellxs.

Primero vino alguien que me preguntó si quería “hacer mis necesidades” y me ofreció una cuña, así que me lo pensé mejor y decidí aguantar un poco más (por lo que me enteré después fui uno de los pocos que aguantaron “sin mearse en la 27“).

Insití en que me sacarán de allí, que ya estaba “tranquilo” y que no pensaba hacer nada, pero me volvieron a repetir que todo era “por mi bien” y “para que no me hiciera daño“… ¡para que yo no me hiciera daño a  MI! En su momento me hizo “gracia”, “a quién le haría daño sería a vosotrxs, cabrones“, pensé. Tiempo después acabé comprendiendo a lo que se referían… y bastante bien, aunque hay que decir que seguramente no hubiera llegado a éste extremo si su desinteresada “ayuda”.

Finalmente, y a petición mía, trajeron a mi terapeuta secuestrador, y estuvimos hablando tan grata y distendidamente como lo permitían las ataduras, y el tipo aún pretendía caerme simpático.

¿Mi primera condición? pues por supuesto, que me soltaran, y me costó bastante convencerles, pero al final accedieron, cuando estaban completamente seguros de que me iba a “portar bien“.

Lo demás, no fué gran cosa. “Negociamos” (una de esas negociaciones en las que tenemos las de perder y nada que ofrecer salvo nuestra dignidad) mi “integración a la vida normal” de allí, que, dicho sea de paso, demasiado normal no fue, y luego me explicó cómo sería esa vida…

Actualmente, ésta habitación ya no existe. Desconozco que nuevo centro de tortura ocupan ahora estos carceleros… sólo espero que ahora lo hagan desde la otra posición, aunque dudo que sea así. Cabrones.

Basado en un texto publicado temps era temps en Divagaciones…, con autorización expresa y certificada ante notario del autor.