El “Quinto paseo” de Rousseau

Trataremos sobre un fragmento de la obra “Las ensoñaciones del paseante solitario”, del “Quinto paseo”, de Jean-Jacques Rousseau, en la que el autor filosofa aprovechando la evocación del tiempo que pasó en una pequeña isla de Saint-Pierre, en la que tuvo que refugiarse tras su expulsión de Môtiers (precisamente, la obra se divide en los “paseos” que realizó allí).

Comienza narrándonos la idílica situación de la que gozaba en la isla, su tranquilidad y apacibilidad, y nos cuenta por encima como transcurría su vida de entonces, sus proyectos botánicos (como pasatiempo se propuso clasificar todas las especies vegetales del lugar), la “colonización” por parte de los conejos de una pequeña isla que él propuso, etcétera.

También menciona la apatía que le causa la obligación ocasional de abandonar éste pequeño paraíso y “volver” a la vida real (de echo, deja su equipaje intacto y lo descuida), como cuando tiene que responder correspondencia.

Con todo esto, deja patente que fue una época que añora (al final lo expresa claramente), y después, tras insistir en el transcurso de varias páginas sobre lo placentero del lugar (llegando incluso a crear cierta envidia, la verdad), nos confiesa que no quiere abandonarlo.

Entonces, sobre la página 91, comienza una digresión sobre la felicidad, que resulta realmente interesante.

Compara, con la perspectiva que le dan los años, ese tipo de felicidad con los momentos efímeros, mucho más intensos, que se suelen considerar como felices, saliendo el primer concepto cómo vencedor de la comparación, ya que, cómo él dice, “¿cómo se puede llamar felicidad a un estado fugaz que nos deja además el corazón inquieto y vacío, que nos hace añorar alguna cosa anterior, o desear alguna futura?”

Así, presenta ese estado de calma y reposo, sin demasiadas influencias externas y dedicado sobretodo al recogimiento individual (espiritual que dirían algunos), cómo el ideal de la felicidad perfecta y real (en contraposición a la imperfecta y falsa de los pequeños placeres momentáneos).

Finalmente, se lamenta por haber vuelto al “mundo” (se entiende que antes allí estaba, en cierta medida, al margen de este), y nos confiesa que, aunque sólo de manera intelectual, regresa allí cuando puede.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s