Una visión de libertad (aristocrática)

Últimamente estoy de lector compulsivo, le doy a todo lo que pillo: novelas, filosofía, infantiles o vidas de santos. Una de estas novelas es “Los gozos y las sombras” (Gonzalo Torrente Ballester, 1957-1962), compuesta por tres partes: I El señor llega, II Donde da la vuelta el aire, III La Pascua triste.

Trata sobre un pueblo gallego, Pueblanueva del Conde, en los finales de la II República donde regresa Carlos Deza y se ve implicado en las guerras entre los Churruchaos (antiguos señores feudales) y el cacique industrial y “amo” actual del pueblo (Cayetano Salgado).

Muy interesantes las reflexiones de Carlos Deza y la visión que da de algunos personajes, presentando las contradicciones presentes en la época y supongo que también en la sociedad actual. Ver el contexto político tan “politizado” [“idealizado”] aplicado a Pueblanueva invita a un profundo análisis.

Aquí va un fragmento del primer libro (El señor llega):

– No venderé nada que haya sido de mis padres.
– ¡Eso es una estupidez! Tendrás que hacerlo si no quieres morir de hambre. Sabes de sobra que tus rentas no te darán para vivir.
– ¿Has echado la cuenta?
– Al céntimo. Pagadas las contribuciones, te quedan libres, unos sesenta duros al mes.
– Me propongo, justamente, vivir con ese dinero. Llamémoslo… una experiencia.
– ¿De miseria?
– De libertad.
– No lo entiendo.
– Si acomodo mi vida a esos ingresos, puedo hacer lo que me dé la gana, o no hacer nada.
– ¿Y llamas a eso libertad?
– Lo es.
Cayetano bajó la cabeza, como si meditase.
– También tú eres un anarquista. Las gentes como tú están de más en el mundo. Pronto no quedarán ya ni como mal ejemplo.
– ¿Y las que son como tú?
Cayetano le miró con furia orgullosa.
– Yo me levanto cada mañana a las siete, y a las ocho estoy en mi puesto. Hago funcionar mi empresa y doy de comer a varios cientos de familias. desués de ocho horas de trabajo soy libre, pero he conquistado mi libertad.
Carlos se encogió de hombros.
– No me interesa conquistar nada. Me basta con mantener lo que tengo.
– ¿Tus propiedades?
– Hablábamos de la libertad.
– ¿Es por eso por lo que el otro día rechazaste mi ofrecimiento?
– No. Entonces no sabía aún a qué atenerme sobre lo que iba a hacer. Ahora ya lo sé. Si repitieras la oferta, la rechazaría otra vez, porque, aceptándola, dejaría de ser libre.
– Según tú, los mendigos son libres.
– Indiscutiblemente.
– No os entiendo. Pero me alegro de que ya no mandéis en el mundo. Las gentes como yo haremos más felices a los hombres.
Sacudió la mano como para alejar ideas inoportunas.

Quería también citar otro fragmento del segundo libro, pero no lo encuentro… creo que era alrededor de la página 200 o 300 (ISBN: 84-206-9019-8).

Una novela interesante que pode podéis encontrar por ahí, y además hay una serie de RTVE de 1982:

Los gozos y las sombras RTVE

Ciao.

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Una respuesta to “Una visión de libertad (aristocrática)”

  1. […] os presento otra visión de la libertad, no tan diferente, extraída de “Disertaciones por Arriano” (los […]

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