Habitación 27

La psicología y la psiquiatría son un engañabobos que sirve para gestionar la “diferencia”, que suele asustar mucho a la sociedad. Identificar, clasificar, documentar y buscar “soluciones” a la gente “anormal” (que consisten en neutralizar farmacológicamente al individuo o en medidas de coacción y chantaje emocional para amoldarlo a una posición socialmente aceptable).

Recuerdo pasillos, batas blancas, y ese olor tan característico… sobretodo recuerdo esa habitación en la que me pasé una eternidad, eternidad que quizás pueda parecer un tanto efímera desde fuera (24 horas), pero que desde el interior fue terrible.

En aquellos tiempos, me encontraba bastante deprimido, incluso más de lo habitual, y abandoné mi “vida” (por las mañanas no me podía levantar de la cama, pasaba completamente de los amigos, …).

En aquel sitio entré por la fuerza, ¿cómo si no? Cinco personas cogiéndome, arrastrándome a un sitio desconocido.

Me desnudaron, me ataron boca abajo en una cama (manos y pies a las esquinas, y un cinturón en el centro de la cama) y me pusieron unas inyecciones para “tranquilizarme”, todo esto mientras me ponían el “uniforme”: un pijama verde muy feo.

Y así me vi, humillado, “reducido” por un grupo de desconocidos, que una vez me tuvieron atado y atontado por los tranquilizantes, se volvieron unas personas asquerosamente simpáticas que me hablaban con voz tranquila y me intentaban convencer de que todo esto era “por mi bien“.

Atado a una cama, en una habitación de frío aspecto y sin mi ropa, la cual se llevaron, me sentía desprotegido. Me dejaron sólo y afortunadamente, no tarde en dormirme o desmayarme… las inyecciones al menos me sirvieron para algo.

Recuerdo que cuándo desperté lo primero que pensé fue en escaparme, y me puse a ello. Incluso conseguí romper el cinturón que me ataba a la base de la cama a base de bruscos movimientos hasta que saltó el jodido imán-llave. Pero yo no sabía que una cámara detrás de mi me estaba vigilando (estaba boca abajo), y cuando, a base de mucho esfuerzo, me libré de una de mis ataduras y me disponía a atacar las muñequeras y tobilleras, enseguida aparecieron tres batas blancas y me pusieron un nuevo cinturón. Pero ésta vez, para que no me soltara de la misma manera, me inmovilizaron completamente gracias a una sábana enrollada que me obligaba a mantener los brazos en alto. No perdía la esperanza, y en cuanto se fueron me propuse volver a intentarlo. Así que opte por empezar a romper la sabana poco a poco con mi colmillo “bueno”, y al cabo de un rato lo conseguí… y vuelta a empezar con el cinturón. Y volvieron de nuevo lxs batas blancas. Se repitió la situación anterior, pero ésta vez en lugar de una sábana enrollada usaron una especie de cuerda plana muy gruesa (parecida al cinturón), que por cierto me dejó marcas en las axilas durante un mes.

Se volvieron a ir, y yo volví a la carga. Pero me di cuenta de que ésta vez no sería tan fácil… no podía romper esa cuerda con los dientes, y si no lo hacía no tenía la movilidad suficiente para deshacerme de las otras ataduras. Además, en todo caso, volverían de nuevo, así que me di cuenta de que era imposible… y lloré.

No es que fuera la primera vez. Desde el momento inicial del forcejeo de la entrada hasta ahora había derramado más de una lágrima, pero era diferente. Había llorado de dolor y de rabia, pero esta vez lo hacía de impotencia, de frustración y de… en fín, no se describirlo con más precisión. Aquello era más serio de lo que creía en un principio y no me podía escapar.

Así estuve horas, llorando y gritando incoherentemente, pensando en algo que ya apenas recuerdo, aunque según escribí en tiempos más próximos a los hechos, creo que había algo de autocompasión e incomprensión de la situación a la que me había visto llevado, sin saber en verdad el porqué.

Así, hasta que me desmayé-dormí de nuevo (las drogas que me habían administrado sin mi consentimiento seguían con su efecto y no me dejaban más que una pseudo-conciencia de zombie).

Al despertar estaba más calmado, había asimilado la nueva situación (que remedio!), e interiormente me hallaba en un estado “vacío” o de stanby, simplemente me mantenía a la expectativa de lo próximo que ocurriera. Y por lo visto era el momento de las conversaciones, así lo habían decidido ellxs.

Primero vino alguien que me preguntó si quería “hacer mis necesidades” y me ofreció una cuña, así que me lo pensé mejor y decidí aguantar un poco más (por lo que me enteré después fui uno de los pocos que aguantaron “sin mearse en la 27“).

Insití en que me sacarán de allí, que ya estaba “tranquilo” y que no pensaba hacer nada, pero me volvieron a repetir que todo era “por mi bien” y “para que no me hiciera daño“… ¡para que yo no me hiciera daño a  MI! En su momento me hizo “gracia”, “a quién le haría daño sería a vosotrxs, cabrones“, pensé. Tiempo después acabé comprendiendo a lo que se referían… y bastante bien, aunque hay que decir que seguramente no hubiera llegado a éste extremo si su desinteresada “ayuda”.

Finalmente, y a petición mía, trajeron a mi terapeuta secuestrador, y estuvimos hablando tan grata y distendidamente como lo permitían las ataduras, y el tipo aún pretendía caerme simpático.

¿Mi primera condición? pues por supuesto, que me soltaran, y me costó bastante convencerles, pero al final accedieron, cuando estaban completamente seguros de que me iba a “portar bien“.

Lo demás, no fué gran cosa. “Negociamos” (una de esas negociaciones en las que tenemos las de perder y nada que ofrecer salvo nuestra dignidad) mi “integración a la vida normal” de allí, que, dicho sea de paso, demasiado normal no fue, y luego me explicó cómo sería esa vida…

Actualmente, ésta habitación ya no existe. Desconozco que nuevo centro de tortura ocupan ahora estos carceleros… sólo espero que ahora lo hagan desde la otra posición, aunque dudo que sea así. Cabrones.

Basado en un texto publicado temps era temps en Divagaciones…, con autorización expresa y certificada ante notario del autor.

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9 comentarios to “Habitación 27”

  1. Marc Rivero López Says:

    Interesante

  2. Gato de cloaca Says:

    lo que podria recordar de mi experiencia en una siruacion similar es dificil pero estoy seguro que he pasado por ella. rastros olfativos de medicinales me provocan recuerdos: he estado un par de dias en un siquiatrico y estaba tan drogado que lo que puedo transmitir es casi nulo pero a lo mejor os dice algo…
    ingerí una cantidad impresionante de pastillas y por eso no puedo recordar mucho. para que tomara conciencia de mi cuerpo (? a caso os pertenece?) me ataron en pelotas a un camastro de hierro con correas en forma de cruz (sea pisoteado su nombre por el engaño que ha provocado en los siglos de los siglos) y mojado con agua helada. despues de cachetazos y humiliaciones verbales y torturas me intimaron que no volveria a ententar suicidarme nunca mas. yo, puesto hasta el culo, decia que despues de aquel infierno hubiera sido lo primero hubiera hecho. despues de horas infinitas de tortura, bajandome el morao, recobré la cordura y dije: “claro, no intentaré suicidarme nunca mas!”. fué entonces que me soltaron preguntandome una y otra vez: “no volveras a hacerlo?”, y yo:”Nooooo”. pues al salir cojeando y con el cerebro hecho papilla encontré los colegas que me dijeron que llebaba ahí dos dias y que parecia un zombi.
    VIVA FREUD, JUNG Y SUS PUTAS MADRES, VIVA LA PSIQUIATRIA MODERNA Y LAS INSTITUCIONES DEMOCARATICAS

  3. pa que luego haya “según quién” que se plantee entrar por voluntad.. :/

  4. gatodecloaca Says:

    escuchad todos:
    gatodecloaca ha vuelto a pasar por habitaciones barroteadas y torturas aun que esta vez por la estupa
    acabo de salir y quizas la culpa esta vez fue mia por capullo y borracho de siempre pero el trato fue exelente o incluso mejor incluyendo “masajes relajantes” y esto lo considero INACEPTABLE
    siento haber implicado amigos que nada tenian que ver
    una curiosidad: entre calabozos y siquiatricos en dos años he coleccionado cuatro estancias. imagino que si sigo así de subnormal la proxima vez será por largo tiempo…
    quizas deberia consultar un siquiatra! jejeje

  5. Escuchad todxs!: “Según quién” ha desaparecido de nuestras vidas por largo, largo tiempo… mañana ingresará seguramente en algun centro de tortura en valladolid :'(

  6. gatodecloaca Says:

    jo! sabes si ha sido por su voluntad? yo xlx he visto muy mal ultimamente pero no me comentó nada. también le he preguntado pero no queria hablar de esto. por lo poco que llegué a entender la familla son unos mierda que no paran de humiliar y culpablizar. sumision de una alma fragil.
    una tristeza infinita se apodera de mi. no me lo puedo creer! que has hecho mi niñx?! espero verte lo antes posible libre y con el buen rollo que tenias este verano.
    te envio un besazo en cualquier lugar te encuentres y espavila!

  7. […] en una botella Lo he leído, oído, y lo e vuelto a […]

  8. […] tienen el detalle de emitir un informe en el que analizan tu comportamiento sexual, grandes psicólogxs […]

  9. Los hijxs de puta vuelven al lugar, esta vez para adultos. Por lo visto malprovistos, con poco personal…
    (Quien pueda entender que entienda)

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